Mis Arcanos en Poesía

Considerando mi pasión por la escritura y en especial por la poesía, no podía hacer otra cosa que envolver en palabras la Luz que me mostró el Tarot. Hace unos años se cruzó en mi destino este enigmático Libro de Sabiduría, que atesora la perla evolutiva de tantos milenios, de tantas culturas… En 78 cartas me contó la historia del Macrocosmos, y con ello me ayudó a comprender mi -en ese entonces- caótico mundo interno. Me instruí incansablemente en el arte de descifrar sus símbolos, y mientras más penetraba en ellos, más sentía llevarlos desde siempre en mi Alma.
No mostrará el futuro, como tanta mente ilusa ha de creer. Mas en forma de juego, el Tarot nos muestra un mapa velado. Viviente, dinámico mapa en el viaje de autorrealización, del cual he sido, soy y seré viajera…
Cuanto verso he de imprimir en estas páginas será en honor a sus Arquetipos.-
0.- AL LOCO

Más allá del Tiempo-Espacio
tú te asomas, niño errante,
pronto a arrojarte al abismo
de la absoluta incerteza.
Juegas con la vida, juegas
a ocultarte tras la forma
de cada Arcano, sin norma
más que dar siempre pureza.
Permíteme acompañarte,
jugar contigo a ser aire….
a ser agua, a ser la tierra,
a ser el fuego… Y así ser Yo.
Unámonos a la ronda
de la lúdica existencia
¡Expandamos la Conciencia
que al crecer nos estrechó!.
I.- AL MAGO

Guardián del punto preciso
en que a los mantos de la Nada
se ha hilvanado el Universo:
¡Despierta mi voluntad!
Y antes de lanzarme al viaje,
dale a mi antorcha apagada
la luz de flama dorada
que es tu creatividad.
Con el ímpetu que exprimo
de los vientos, yo te invoco:
a mi Círculo Sagrado
¡Ven, señor del plenilunio!.
Para en acto de Alta Magia,
concederle la belleza
del pétalo, a la aspereza
de mi cardo, el infortunio.
II.-A LA SACERDOTISA

Dama azul, tú que te ocultas
tras los velos de mi tiempo,
ven y agrieta a voz silente
mis dos tímpanos cerrados.
Guíame al cósmico vientre
que engendró la esencia pura
de la Idea, clarooscura…
¡Lo sabido y lo ignorado!.
Acunada en sus recodos
refulgentes de luz plata,
dormiré mis corroídos
pies, por ácidos caminos.
Y despertaré mañana
por su carne transmutada,
intuitiva y renovada,
para hallarme en mi destino…
III.- A LA EMPERATRIZ

Pecho fértil que has nutrido
con tu savia la existencia…
dime, madre entre las madres:
¿Dónde puedo yo encontrarte?
Quise hallarte en esa rama
de nogal que acoge al nido,
y en el pulso enardecido
del cascarón que se parte.
Quise encontrarte en campos
de verdores voluptuosos,
coroné cunas y vientres
con mi huella peregrina…
Te busqué hasta oír el eco
de la tierra en mi experiencia
¡Soy la Matria en su potencia!
¡La plenitud femenina!
IV.- AL EMPERADOR

Rey, que desde tu imponente
trono alzado entre galaxias,
sostienes con mano viril
el planeta de los hombres,
¿Cómo he de subyugar
a mi alborotada pasión
al dominio de la Razón
si no ha de ser en tu nombre?
Con la paciencia de un padre
y el rigor de un soberano,
a mis sueños y proyectos
encamina a concreción.
Dame el cetro y la corona
para gobernar mi imperio…
¡Mi vida!… que en el misterio
del Caos, perdió el timón.
V.- AL SUMO SACERDOTE

Custodio del Libro Arcano
que atesora impreso el Dogma
para revelarlo al limpio
de pecho, mano e intención.
Instrúyeme en el enigma
de la palabra sapiente
¡Tengo dispuesta la mente
y dispuesto mi corazón!.
Quiero sentir gota a gota
tus preceptos, diluyendo
cada creencia tatuada
en mí, a tinta de falsedad.
E inmaculadas mis arcas
del prejuicio y su arrogancia
¡Trascenderé a la ignorancia
y develaré la Verdad!
XI.- A LA JUSTICIA

Regidora de los mundos,
por tu vía yo contemplo
desfilando ante mis ojos,
las siluetas del pasado.
Van algunas rencorosas,
otras vienen sonrientes…
¡Y el pórtico del presente
sin vacilar han cruzado!
Han vuelto para enseñarme
las lecciones entrañadas
en las arcas del acierto
y de los errores humanos.
Concede a mi criterio tosco,
al discernir, la perfecta
simetría de la recta
espada erguida en tu mano.
XIII.- A LA MUERTE

Ama del valle mortuorio
por osamentas sembrado,
en él, todo eco de estigma
pasado he de abandonar.
Sepulta en tu necrópolis
al cadáver del fracaso,
como sepulta el ocaso
al astro abatido, en el mar.
No tengo miedo a la tumba,
para muchos, la sentencia.
Soy espíritu perenne,
¿Por qué habría de temer?
Si es un eslabón del ciclo
pregonando con certeza
que todo lo extinto empieza…
¡En vida nueva a florecer!
XIV.- A LA TEMPLANZA

Ángel de la temperancia,
tras el ruido de los hombres
que claman a voz raída,
tú, de mi sed, escuchaste.
Y al manantial del que brotan
las aguas de la armonía
con plácida melodía,
a nutrirme, me llamaste.
Ya saciada en tu sapiencia
conciliaré los opuestos,
que entre luz y sombra espejan
los vaivenes de mi Alma.
Lo perfecto y lo deforme,
lo excéntrico y cotidiano,
serán en tu paz, hermanos
¡Y yo he de vivir en calma!
XV.-AL DIABLO

Bestia en flamas, rayo negro
de los soles del averno.
Son tus ojos las dos llagas
que al alma llevo prendidas.
¡Llagas de apego sangrates,
de rencores, de obsesiones!
¿Cómo apago tus pasiones,
si he hecho mías tus heridas?
Reconozco en mí, tu mano,
sepultando mi semilla
en las fauces subterráneas
del temor y la locura…
He de rescatarla a tientas,
pues no hay fuerza que me embote
¡Alzará y será aquel brote
de Libertad en Luz Pura!
Todos los derechos reservados.
Anita Figueroa B. (Ágata Azul)
